Resumen:
En la actualidad donde es un hábito comprar y vender todo, la lectura y el libro se han
convertido, muchas veces en víctimas de la práctica consumista. Al mismo tiempo ha
irrumpido una industria cultural que promueve una amplia gama de productos,
audiovisuales y electrónicos que no siempre constituyen opciones adecuadas. En medio
de la globalización hegemonista, y con la inevitable presencia de un mercado subcultural,
se debe conservar y desarrollar el diálogo intelectual que propicia un buen libro. Los
conocimientos que se tienen son producto de los libros que se lean.