El envejecimiento de la población, que supera los 100 millones de personas mayores de
60 años por año, plantea desafíos significativos en salud, economía y políticas públicas,
especialmente en la circunscripción # 37 del municipio Trinidad. Este fenómeno,
impulsado por una mayor esperanza de vida y una disminución en la tasa de natalidad,
requiere la comprensión de las vulnerabilidades sociales que enfrentan los adultos
mayores. La investigación, realizada mediante técnicas cualitativas como la
observación y entrevistas en profundidad, reveló que las condiciones de vivienda de los
adultos mayores varían considerablemente, desde estructuras adecuadas hasta casas
deterioradas con filtraciones y pisos de tierra, lo que agrava su vulnerabilidad. El
Ministerio de Trabajo y Seguridad Social clasifica a estos individuos según su situación
habitacional, ingresos, estado de salud y apoyo familiar, identificando a aquellos que
viven solos o dependen de pensiones insuficientes como más vulnerables. La
vulnerabilidad económica es un aspecto predominante, ya que muchos no pueden
cubrir sus necesidades básicas. Para abordar estas problemáticas, se han
implementado programas como casas de abuelos y el Servicio de Alimentación
Familiar (SAF), que ofrecen atención médica y alimentación garantizada. Los
trabajadores sociales son fundamentales en este contexto, utilizando herramientas
científicas y sociales para identificar y apoyar a los adultos mayores, contribuyendo así
a mejorar sus condiciones de vida y bienestar
The aging of the population, which exceeds 100 million people over 60 years of age per
year, poses significant challenges in health, economy and public policies, especially in
district #37 of the Trinidad municipality. This phenomenon, driven by increased life
expectancy and a decline in the birth rate, requires understanding the social
vulnerabilities faced by older adults. The research, carried out using qualitative
techniques such as observation and in-depth interviews, revealed that the housing
conditions of older adults vary considerably, from adequate structures to deteriorated
houses with leaks and dirt floors, which aggravates their vulnerability. The Ministry of
Labor and Social Security classifies these individuals according to their housing
situation, income, health status and family support, identifying those who live alone or
dependent on insufficient pensions as most vulnerable. Economic vulnerability is a
predominant aspect, since many cannot cover their basic needs. To address these
problems, programs such as grandparents' homes and the Family Food Service (SAF)
have been implemented, which offer medical care and guaranteed food. Social workers
are essential in this context, using scientific and social tools to identify and support older
adults, thus contributing to improving their living conditions and well-being